No emprendas sola, emprende en colectivo

Cartel del Congreso Internacional de Economía solidaria en Zaragoza
Publicado por andrea Vie 28/11/2014
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Haciendo un juego de palabras con un grupo de compañeras de otras cooperativas llegamos a un "No emprendas sola, emprende en colectivo" y "Naturalmente, conspirando". Son dos frases que nos quedaron en la cabeza al reunirnos Alicia de Tangente y proyecto Dríadas, Arantzazu de Heliconia y Dríadas, Virginia de Ecoeko y yo, Andrea de Punto Abierto.

Desde la economía solidaria cada vez es más importante crear red, buscar las habichuelas en tiempos de crisis pero desde una perspectiva de género, una mirada profesional y una puesta en práctica empresarial, en nuestro caso como cooperativas. La constitución de emprendimientos de mujeres a nivel del sistema puede ser igual que para los hombres, pero en la práctica y día a día no es así; las dificultades que se presentan son otras y muchas, derivadas de estigmatizaciones o prejuicios, sin contar con patrones machistas que es posible ver con gafas para 3D.  A todas las personas les cuesta iniciar algo y seguir adelante, sostenerse, buscar soluciones, despejar problemas, encontrar el tan esperado camino hacia la viabilidad económica y que en ese recorrido el equipo no se autodestruya por las precariedades vividas.

Cada año, los noviembres, recordamos tristemente la cantidad de mujeres que mueren en manos de hombres. Por esa razón, no creo que estemos tan apartadas de la realidad cuando nos animamos a ponerle voz a lo que vemos: las mujeres tenemos barreras —y muchas— para montar y desarrollar actividades ya sean privadas como públicas o laborales. Los estudios son millones y la bibliografía inmensa, pero vamos, día a día diferenciamos lo que está bien y lo que esá  mal, es sentido común.

En este caso hablaremos de la necesidad de reconocer, valorar y visibilizar las prácticas laborales de mujeres. Mayo es otro mes en el que se recuerdan los derechos laborales de las mujeres, porque seguimos siendo las malpagás, entre otras cosas. La igualdad es también eso, si no tenemos los mismos derechos, no tengamos las mismas miserias.  Pero, ¿qué pasa si vamos al terreno de las emprendedoras o, hablando llano y sin buzzwords, las nuevas empresarias? En nuestro caso, elegimos ser cooperativistas, y aquí ya encontramos la primer singularidad que afirma o los más sensibles preguntan: cooperativa no es lo mismo que empresa. Sí es lo mismo, empresa cooperativa, es sólo otra forma jurídica más. La segunda singularidad es que somos una cooperativa de mujeres. Hay muchas y muy potentes, es notable la cantidad de empresas creadas por mujeres con otra propuesta de productos y servicios que tienen una dimensión más integral y de conjunto a la hora de ofrecer la oferta que presentan. Y ya la tercera singularidad, aunque hay muchas más, es que somos adoradoras de la tecnología. Ahí ya, como se diría en mi pueblo, ¡cerrá y vamos! Una particularidad donde las haya, en un sector copado en su mayoría por hombres. Pero no somos ni las primeras ni seremos las últimas.

La clave fundamental está en quién compone cada empresa cooperativa. En todos los casos, son más de tres mujeres las que integran el equipo humano de ese emprendimiento.  Precisamente, en el I Congreso  Internacional de Economía Solidaria de Zaragoza, una de las mesas redondas llevará por título Iniciativas de emprendimiento de mujeres del Eje Economía Social y Solidaria en el medio rural. Será para nosotras la más especial, sin duda, porque estuvimos preparando los materiales con las dinamizadoras de la mesa, Arantzazu y Alicia. Allí se presentará algo que queremos abrir y dar a conocer, una nueva red, sí otra más, que presentará un empuje diferente para mujeres, cooperativistas y del medio rural. Empezaremos con esas tres características, y quizás en el futuro podamos abrirnos a más.

Es así como "NO emprendas sola, emprede en colectivo" cobra sentido. Hoy en día la palabra emprendimiento se encuentra en la boca de todas las personas y en el hacer de unas pocas. Cuesta dinero, esfuerzo, tiempo, ánimo. Pero si una lo hace sola, el mundo y el sistema se te puede caer encima. Por eso, al hacerlo con otras peronas, se suman fuerzas para enfrentar todo lo que comentamos, y el apoyo que se siente es mayor. Hay que encontrar la fuerza en el grupo y no en las ilusiones que proyecta el exterior (bancos, publicidad, etc); no se trata de ser tu propio jefe, si no de ser todas trabajadoras sin jerarquías y con igualdad.

Por supuesto, "conspirando, naturalmente" ya sea desde una cocina, un huerto, un laboratorio, o un simple pero complejo ordenador estamos tramando algo para lograr posicionarnos en este mundo empresarial que resta y no suma. Porque si de primeras es difícil de segundas será más fácil si lo hacemos en red.

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