Hecha la ley, hecha la trampa: el bloqueo de servicios web

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Publicado por andrea Mar 18/03/2014
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Quienes residimos en Europa y Estados Unidos tenemos un acceso a Internet casi sin restricciones, como si fuera una antigua biblioteca sólo para privilegiados con un nivel adquisitivo alto. Casi, porque depende de las censuras legales aplicadas a algunas páginas con la ley de turno, promovida después de que un legislador o ejecutivo se entere, "con retraso", de alguna innovación tecnológica. Sin embargo, no nos meteremos en esas disposiciones anticuadas que restringen el espacio virtual, vamos a hablar de por qué algunos países no cuentan con las herramientas para comunicarse que nosotras utilizamos. Estos son algunos ejemplos:

Las personas de estos cinco países no ven la misma red que nosotras. Pueden acceder a través de otros trucos como proxys, y ver difícilmente servicios como son Google, Facebook, Hotmail, etc. El sitio que bloqueó el acceso de usuarios y usuarias más reciententemente fue Coursera, uno de los MOOC más antiguos y con más estudiantes. Así, las personas de estos países no pueden buscar información, comunicarse, mostrar su trabajo o simplemente estudiar. Esta censura de las empresas millonarias y más conocidas parece no contradecir sus opiniones sobre promover el acceso libre en estos países, por más de que sea un gran público perdido.

¿De dónde viene el bloqueo?

De un lado y de otro. Según la legislación estadounidense las empresas que están radicadas en su territorio deben cumplir con la legislación vigente para los casos de bloqueo y conflictos internacionales. O sea que Google bloquea la información porque sino le cierran el chiringuito. Por otra parte, podrían recibir multas y verse inmersas en litigios judiciales. Los bloqueos económicos o políticos son la base normativa para que los ciudadanos, no los gobiernos, dejen de acceder a la oferta de servicios "casi" internacional que se encuentra en Internet.

Estados Unidos no es el único país contradictorio en cuestión de principios y políticas con las que se rigen en la práctica. El lugar que se autoproclama la tierra de las libertades es por donde pulula un buen número de censuras. Y, en definitiva los que pierden siempre son los ciudadanos, que tienen denegado el derecho a la información y el libre acceso a servicios web.

¿Con software libre o sin él?

Todos estos bloqueos poco tienen que ver con la ideología o licencias libres, ya que tanto software privativo como software libre son bloqueados por igual ante la ley de cada país. Este post lo tenemos hace un tiempo en barbecho desde que nos enteramos de la carta de Coursera explicando los motivos del bloqueo de su servicio. Sin embargo, continuamos buscando y nos encontramos que Mozilla y SourceForge, entre otros, tampoco permitían el libre acceso.  Hay otros tantos ejemplos sobre el acceso denegado a servicios durante la primavera árabe, como cuando Hotmail canceló el servicio en el norte de África.

Concluyendo, las polémicas o discrepancias ideológicas o políticas siempre harán mella en los derechos sociales y humanos restringiendo el acceso al conocimiento.

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