Community Manager: el perfil ideal

Community Manager: cuáles son sus habilidades ideales
Publicado por maría Mar 28/01/2014
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Empezamos nuestra serie de posts sobre la figura del Community Manager explicando qué no hace un CM. Hoy continuamos con más aclaraciones como paso previo a la definición concreta de tareas, la reflexión sobre el valor que aportan un CM y una estrategia de comunicación, consejos sobre cómo elegirlo, cómo saber cuánto pagarle y otros recursos útiles. Todo esto, próximamente en el blog de Punto Abierto ;)

Pero, primero, sepamos qué habilidades y cualidades debe tener un Community Manager ideal. La cuestión formación es delicada —la proliferación de cursos-milagro da para otra serie completa de posts—, por lo que creemos importante dar más peso a la experiencia y forma de desenvolverse online de la persona que a un CV con un apartado formativo avasallador.

Entonces, ¿qué debe saber hacer y/o cómo debe ser un CM? Idealmente, claro:

  • Dominio completo del lenguaje escrito: ortografía y redacción exquisitas.
  • Experiencia a nivel de usuario: no basta con usar las principales redes sociales para ser CM, pero sí es imprescindible que seas un usuario activo y con experiencia —no un/a recién llegado/a ni un tuitstar wannabe—. La perspectiva que dan los años de uso valen su peso en oro, y con ese punto de vista no cuenta cualquiera por muchos cursos que haya hecho.
  • Conocimientos amplios del entorno online: que no le suenen a chino términos marketeros, de diseño o de programación, aunque no tenga estudios o experiencia concreta en ninguna de estas áreas.
  • La empatía y la asertividad deben ser sus puntos fuertes: saber ponerse en el lugar de la otra persona y gestionar de forma firme pero constructiva los conflictos, básicamente.

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  • Debe tener buenas dosis de sentido común: entendemos que es deseable para cualquiera, sea cual sea su trabajo. El menos común de los sentidos nos puede sacar de más de un aprieto y, sobre todo, evitar que nos metamos en uno.
  • Otro sentido imprescindible: el  del humor, porque nuestro público se lo merece, lo disfruta y porque cosas serias ya tenemos suficientes.
  • Debe ser autodidacta, inquieto/a, curioso/a.
  • La creatividad es una buena ayuda para marca la diferencia: si rozas lo iconoclasta, nos gustarás más.
  • Organizado/a, autónom/a: no dejarse arrastrar por las mil y un tareas diarias es difícil, pero #sísepuede.
  • Ágil en la toma de decisiones: el ritmo de las redes sociales es otro. Coger el toro por los cuernos a tiempo da a veces mejores resultados que arduas y largas reflexiones.

Efectivamente, obviamos la cuestión formación reglada con una doble intención: saludar a los periodistas infiltrados —sí, realmente el sector está fatal— y también a los dueños de perfiles de Linkedin repletos de cursos y másters en Social Media.

A estas alturas deberíamos tener claro ya que ni una licenciatura comodín ni una formación inflada son garantía de nada. A la hora de comunicar, la experiencia tiene su punto.

 

Imagen de cabecera de mkhmarketing, bajo licencia CC BY 2.0.

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